Proyectos residenciales
Calvet, Barcelona
En un momento en el que cada metro cuadrado en vivienda cuenta, la calidad ya no se mide solo por su superficie, sino por su capacidad para responder a la vida real. Muchas casas mantienen distribuciones heredadas, con espacios sobredimensionados para usos hoy obsoletos, zonas de paso desaprovechadas, estancias cerradas sin suficiente luz natural o cocinas pensadas más como espacios de servicio que como verdaderos centros de reunión familiar. Frente a esta realidad, este nuevo proyecto de Pia Capdevila Interiorismo plantea una reflexión muy vigente: una vivienda mejora cuando reduce metros perdidos y gana vida útil.
2026
Esta reforma parte de una vivienda que, aunque se encontraba en buen estado estructural, no terminaba de encajar con las rutinas de sus propietarios, una familia con dos niños pequeños. El objetivo inicial parecía acotado: revisar la zona de noche para conseguir una habitación polivalente y asegurar luz natural en los dos dormitorios infantiles. Pero el análisis del plano reveló algo más importante: el problema no era la falta de espacio, sino cómo estaba repartido.
“Muchas veces no hace falta tener más metros, sino entender mejor cómo se vive la casa”, explica Pia Capdevila. “En este proyecto vimos muy claro que había superficies que no estaban aportando valor real al día a día de la familia. Nuestra intervención consistió en redistribuir, conectar mejor los espacios y hacer que cada zona tuviera una función más clara, más lógica y más útil”.








En este proyecto, esta idea se traduce en decisiones muy concretas: un recibidor con verdadero almacenaje, una cocina capaz de acoger la vida cotidiana de toda la familia, una zona de teletrabajo integrada con discreción, dos habitaciones infantiles mejor resueltas, un baño infantil funcional y una sala polivalente que puede abrirse al distribuidor como zona de juegos o cerrarse puntualmente como dormitorio de invitados.
La intervención se apoya además en una estética serena, atemporal y muy luminosa, pensada para reforzar esa sensación de calma y continuidad. La recuperación del suelo original de roble natural, el uso de blancos rotos en paredes y mobiliario, y una selección de materiales cálidos y equilibrados ayudan a unificar la vivienda poniendo el foco en la funcionalidad y en el bienestar cotidiano.
Este proyecto, más que una reforma integral al uso, pude leerse como un ejercicio de precisión doméstica: detectar dónde se estaban perdiendo metros útiles y devolverlos a la vida diaria en forma de comodidad, almacenaje, luz y flexibilidad.
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