Proyectos residenciales
La mayoría de las reformas aspiran a empezar de cero, pero cada vez cobra más sentido reivindicar otra manera de transformar la vivienda: la que mira lo existente con inteligencia, respeto y sensibilidad. Porque no todas las casas necesitan ser demolidas para renacer. A veces, el verdadero reto está precisamente en lo contrario: en actualizar, completar y embellecer un hogar sin romper con lo que ya funciona.
Las reformas parciales exigen una lectura especialmente afinada del espacio. Son intervenciones más complejas de lo que aparentan porque obligan a trabajar con una realidad técnica previa que no siempre es visible ni controlable desde el estudio: instalaciones existentes, condicionantes constructivos, encuentros de materiales o distribuciones que deben adaptarse sin alterar el equilibrio general de la vivienda. Frente a la libertad aparente de la obra integral, la reforma parcial pide precisión, estrategia y una mirada muy cohesionadora.
2026
Ese ha sido precisamente el punto de partida de este proyecto firmado por el estudio de Pia Capdevila Interiorismo, una vivienda de 200 m² que necesitaba incorporar nuevas estancias imprescindibles para la vida familiar y, al mismo tiempo, renovar por completo su lenguaje decorativo. El desafío consistía en transformar la casa manteniendo piezas clave que, por su calidad, estado de conservación y peso visual, merecía la pena preservar: el suelo de madera, la chimenea, la librería del salón o parte de la base material de inspiración japonesa que ya tenía la vivienda.
Lejos de entender estos elementos como una limitación, el estudio los convirtió en el punto de apoyo de la nueva propuesta: crear continuidad y tejer una narrativa común entre lo existente y lo nuevo.






Desde el estudio se ha realizado un proyecto de rehabilitación en la zona de entrada, añadiendo un aseo de cortesía y una zona de laundry, y en la zona de noche, incorporando un nuevo dormitorio. En la zona de día se ha llevado a cabo un reacondicionamiento general para adaptar los espacios a la nueva identidad estética de la vivienda.
Se trata de una actuación especialmente cuidadosa, ya que el piso se encontraba en buenas condiciones. El suelo de madera, por ejemplo, estaba perfecto, por lo que se optó por pulirlo y barnizarlo en un nuevo tono, en lugar de sustituirlo. Además, la vivienda contaba con una base de materiales, formas y acabados de inspiración japonesa, con elementos de gran calidad, que el estudio quiso conservar e integrar dentro de la nueva propuesta. Esa convivencia entre lo preexistente y lo nuevo ha sido, precisamente, una de las claves del proyecto.
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