6 formas de decorar con cuadros un dormitorio infantil o juvenil
En el estudio nos encanta la propuesta de los cuadros para decorar las paredes de los dormitorios infantiles y juveniles porque pensamos que son un recurso perfecto para dar personalidad, color y un toque creativo al espacio, siempre adaptados a la edad del niño/a. Hay muchas opciones y en este post queremos darte seis ideas inspiradoras para integrarlas en la decoración mostrándote diferentes proyectos que hemos realizado.
Decorar las paredes es una de las formas más sencillas de aportar personalidad a un dormitorio, pero si se trata de una habitación infantil o juvenil, a los padres siempre les gusta ir un poco más allá de lo meramente decorativo. Conviene destacar que los cuadros, láminas e ilustraciones permiten introducir color, además de ofrecer muchas posibilidades para adaptar la decoración a la edad, los gustos y la personalidad de quien ocupa la habitación. Pero también ayuda a crear puntos de atención e incluso aporta aprendizajes. Y todo esto sin necesidad de grandes intervenciones.
Desde una composición de pequeñas láminas hasta una obra de gran formato, las opciones pueden integrarse en estilos muy diferentes y evolucionar fácilmente con el paso del tiempo y el crecimiento del niño/a. La clave está en buscar un equilibrio con el resto de elementos del dormitorio -mobiliario, textiles, papel pintado o iluminación- y entender las paredes como una superficie más con la que jugar y experimentar. En otro post ya publicado te explicamos cómo decorar y amueblar una habitación para adolescentes; seguro que te gustará leerlo también.
Cuadros de iniciales y animales para personalizar la pared
Los cuadros con la inicial del nombre del niño son un recurso sencillo para hacer que el dormitorio se sienta más personal y le ayudará a ir reconociendo y aprendiendo su nombre. Otra opción son los dibujos de animales, ilustraciones botánicas o motivos relacionados con sus aficiones, pudiendo crear pequeñas composiciones de unas u otras sobre la cama, una cómoda o la zona de juegos. Eso sí, acuérdate de elegir marcos similares porque ayuda a dar unidad al conjunto, incluso cuando se mezclan imágenes diferentes.
Cuadros sobre estantes o baldas
No todos los cuadros tienen que colgarse directamente de la pared; hay a quien no le gusta verlos siempre ya fijos en el mismo lugar. Una balda estrecha permite apoyar varias láminas, superponer diferentes tamaños y/o cambiar la composición cuando apetezca sin hacer nuevos agujeros cada vez. Es una solución especialmente versátil para dormitorios infantiles y juveniles, ya que facilita renovar las imágenes a medida que cambian sus gustos y permite combinarlas con pequeños objetos decorativos.
Un gran tríptico como protagonista
En lugar de llenar la pared con muchas piezas pequeñas, otra posibilidad es apostar por una imagen de grandes dimensiones que le guste mucho al niño o que tenga un significado especial para él y mostrarla dividida en tres cuadros. El tríptico genera continuidad visual y puede convertirse en el gran foco decorativo del dormitorio, especialmente junto a la cama. Una ilustración de temática natural, un paisaje o un diseño abstracto en colores coordinados con la estancia puede aportar carácter sin recargar el conjunto.
Cuadros apoyados sobre un mueble o el cabecero
Apoyar los cuadros en lugar de colgarlos aporta un aire más desenfadado y permite crear composiciones que parecen menos rígidas y resultan más versátiles. Una cómoda, un escritorio o incluso un cabecero de obra con suficiente profundidad pueden convertirse en el soporte perfecto para esta opción, con una o varias láminas. Además, dicha facilidad permite combinar formatos y superponer ligeramente los cuadros para proyectar una imagen dinámica y muy fácil de actualizar.
Cuadros en una pared con papel pintado
Si eres de las fanáticas del papel pintado para el dormitorio de tu hijo/a, este no es incompatible con decorar también con cuadros, al contrario, ambos recursos pueden complementarse y enriquecer visualmente la habitación. Sobre un estampado botánico, geométrico o de pequeños motivos infantiles, una lámina bien escogida puede ganar todavía más presencia. Otro consejo que te damos es buscar cierto contraste entre fondo e imagen y evitar que ambos elementos compitan, especialmente cuando el papel tiene un diseño muy marcado.
Sus propios dibujos sobre un corcho
Las creaciones de los niños también pueden formar parte de la decoración de su dormitorio, ¡claro que sí, es más, te lo recomendamos! Una superficie de corcho en la pared permite exponer dibujos, fotografías, postales o pequeños recuerdos y convertirlos en una composición que cambia continuamente. Además de aportar color y espontaneidad, esta solución les permite participar en la decoración de su propio espacio y crear un rincón que habla directamente de ellos.
Aunque te parezca fácil y tras ver nuestros proyectos, quizás necesites igualmente que te ayudemos en la elección de los cuadros para el dormitorio infantil o juvenil de tu hijo/a. ¡Estaremos encantadas! Es tan sencillo como mandarnos un mail aquí.